La ciudad de Nueva York vive atemorizada por la presencia de gigantescos caimanes que viven en su sistema de alcantarillado. Esta quizás sea la leyenda urbana más conocida, y sostiene que estos animales fueron en principio comprados como mascotas, pero por algún motivo alcanzaron el sistema de alcantarillado. La teoría más repetida es que lo hicieron vía la taza del inodoro.
La leyenda sostiene que estos animales, ante la ausencia de depredadores, se han reproducido incansablemente dentro de las alcantarillas. Debido a la gran cantidad de animalitos e inmundicia orgánica que hay en toda cloaca, los caimanes fueron creciendo hasta alcanzar grandes tamaños.
Esta historia se escucho por primera vez en los años 30, e incluso Robert Daley publicó un libro en 1959 ("World Beneath The City" o “Un mundo debajo de la ciudad”) en la que entrevistaba a un supuesto trabajador de las alcantarillas que vio a los famosos caimanes.
Reservamos lo mejor para el final. La leyenda comienza cuando un muchacho compra algunos juegos de N64 de segunda mano, y un anciano le vende un cartucho algo desgastado con el nombre Majora anotado con marcador. Al poner el juego, el joven nota que hay un archivo guardado con el nombre de “Ben”. El archivo salvado está bastante avanzado, pero no terminado. Si bien el juego corre bien, algunos defectos en las texturas le sugieren al chico que se trata de una versión beta del Majora’s Mask de Zelda.
Todo corre bien. El joven nombra a su personaje como “Link”, sin embargo, el juego lo llama indistintamente con este nombre como Ben. Al pensar que el juego guardado tiene un bug extraño, lo borra. Sin embargo, esta acción provoca que la pantalla despliegue diálogos raros, que la música comience a tocar al revés, y que aparezcan risas macabras en el fondo, repitiéndose continuamente. De golpe, el juego se reinicia, creándose un archivo llamado Drowned (ahogado). En pantalla, Skull Kid aparece, matando a Ben/Link una y otra vez de formas tormentosas. No sólo eso, sino que el personaje del chico muere ahogado — cosa imposible, ya que los conocedores del juego saben que un Zora pueden respirar bajo el agua.
Asustado, el chico corre a casa del anciano para preguntar qué ocurre. Al llegar, no hay nadie en el domicilio. Los vecinos corroboran, en efecto, que un viejo extraño vive en el lugar, aunque rara vez se le ve. El muchacho pregunta si saben de algún Ben, a lo que los vecinos responden que es el nombre de un joven que murió ocho años antes en un accidente terrible, y que vivía antes en la casa del anciano. Y sí, adivinaron: Ben falleció ahogado.
Los sitios web de terror son una de las áreas más fecundas en las leyendas urbanas. Pero la más terrorífica, a mi parecer, es la historia de Blindmaiden. Habla de un sitio maldito (www.blindmaiden.com), al cual sólo puedes acceder si te encuentras completamente solo, en la medianoche de un día sin luna (o con la luna tapada por nubes) y con las luces de la casa apagadas. Tampoco debe haber indicios de cristianismo (crucifijos, Biblias, agua bendita), ni encontrarse en ningún local religioso.
El relato dice que cuando el sitio te permite la entrada, te ofrece un viaje impactante por las imágenes, en una experiencia de horror absoluto. Los supervivientes dicen que debes tener cuidado en no presionar el botón de “Aceptar” cuando la página te pregunta si quieres participar activamente en la experiencia. Si lo hicieras por error, quedarías condenado a formar parte de las fotografías del sitio. Al aceptar, verás como un espectro comienza a deambular por tu casa, hasta llegar a tu habitación. Segundos antes de ser capturado por el sitio, aparecerá frente a tí el rostro de la doncella ciega, la cual te arrancará los ojos.
No existe registros ni de la fecha de publicación de la página ni de quiénes son sus creadores. Los registros más viejos del tema datan desde 2005, y en YouTube han colgado algunos videos sobre supuestas imágenes del sitio web. La Wikipedia pone un poco de su cosecha para avivar la leyenda, ya que en ningún momento aclara que se trata de un hoax, e incluso comenta que “tampoco queda claro como es que el sitio logra reproducir una imágen del cuarto del internauta careciendo de cualquier aparato que lo filme (ni cámaras, no cámaras web ni satélites)”.
Otra leyenda urbana que circula en el mundo de los videojuegos es el título Pókemon Black. El juego se remonta a la primera generación (Red, Blue & Green). Además de Bulbasaur, Charmander, o Squirtle, tenías la opción de elegir a otro personaje: Ghost. Este nuevo pokémon tenía únicamente un solo ataque: curse (maldición). Este poder mataba a los personajes contrincantes — una situación inaudita, ya que los derrotados únicamente se desmayaban. El rival no podía defenderse, ya que estaba demasiado asustado por el fantasma como para hacerlo.
Cuando el jugador usaba el poder curse, la pantalla del juego se ponía completamente negra. El llanto del Pokémon derrotado se escuchaba muy distorsionado, con un tono mucho más agudo que lo normal. La escena reaparecía en pantalla, pero el pokémon se había ido. Si se utilizaba en una batalla contra un entrenador, aparecía una pokebola (?) vacía en la esquina, implicando la muerte de la criatura.
¿Espeluznante? Falta lo mejor: al terminar con todos tus contrincantes, aparecías en un escenario rodeado de tumbas, con la música del juego a la mitad de la velocidad normal. En la pantalla sale la leyenda: “Muchos años después”, y muestra la imagen de tu personaje enfrentándose a Ghost. El pokemón te mata en el juego, y la pantalla se pone negra, quedándose ahí hasta que reinicias el juego. No hay indicios de esta versión hackeada, ya que el autor del relato dice que lo compró en un mercado de pulgas y luego lo perdió en una mudanza.
Comenzaré por la más famosa. La leyenda urbana sostiene que en 1981, apareció un juego de arcade llamado Polybius en varios suburbios de Portland, incluyendo algunas parte de Oklahoma. El videojuego había sido desarrollado por la firma Sinneslöschen (cuya traducción del alemán es “pérdida de los sentidos”), la cual supuestamente era parte de una rama secreta del gobierno de Estados Unidos — incluso se dice que era un seudónimo de Atari. El juego consistía en manejar una nave que disparaba a una serie de enemigos. La particularidad de este título era que el vehículo se mantenía fijo, mientras que la pantalla giraba en torno a la nave. Polybius se distinguía por sus gráficas de colores chillantes y muchos efectos de luz.
Sin embargo, las luces estroboscópicas del juego provocaban reacciones nocivas en el jugador, como alucinaciones auditivas y visuales, ataques epilépticos, terrores nocturnos, mareos, vómitos y pérdidas de la memoria. Otros aseveran que, con el rabillo del ojo, era posible ver caras fantasmales en la pantalla, así como mensajes que incitaban a la apatía social, la rendición de la voluntad, el no cuestionamiento de la autoridad, o el suicidio. También se dice que, junto con los estruendosos sonidos del videojuego, era posible escuchar voces y lamentos.
La leyenda urbana cuenta que en los años 70 había una niña de 14 años que estaba en fase terminal de cáncer de boca. Los médicos ya habían arrancado todas las esperanzas de la familia en relación a la cura de la niña, así que la madre de la niña, Ikaka Shimizu , desesperada, acudió a todas iglesias y cultos, pero al no obtener resultado se inició en el ocultismo y satanismo, para al final, hacer un pacto con el diablo.
Presentó la niña al diablo para que curase a su hija, le hizo una promesa de fabricar una marca que fuese famosa en todo el mundo, el diablo cumplió su parte y la madre también. Creó a Hello Kitty.
La palabra hello en ingles significa hola, y la palabra kitty de origen chino significa demonio, entonces Hello kitty significaría. “Hola Demonio”.
Otra curiosidad es que hello kitty no tiene boca debido al caso de cáncer en la boca de la hija de su diseñadora.
Puede que sea verdad, pero lo que me queda claro es que yo ni siquiera sabía que Hello Kitty no tenía boca, solo la había escuchado nombrar.
Corría el año 1996. La compañía Game Freak acababa de sacar al mercado ni más ni menos que la primera edición de Pokémon Rojo y Verde. Por lo visto, informes policiales indican que, durante los meses de verano de ese mismo año, se dieron la friolera de 104 casos de suicidio en niños de 7 a 12 años (franja de edad objetivo de ventas del juego). En todos los casos, se investigó el por qué de su comportamiento. Los padres alegaban que sus hijos estaban enganchados al juego. Se analizaron varios de esos cartuchos y en todos la memoria interna del juego situaba el último estado del jugador en Pueblo Lavanda.
Los síntomas que sufrían los niños previamente al suicidio parecían ser inducidos por la música que sonaba al entrar en Pueblo Lavanda. Al parecer, la melodía poseía unos picos de intensidad tonal que sólo los niños pre-púberes pueden escuchar. La combinación de sonidos estridentes y agobiantes producían en los jugadores fuertes dolores de cabeza o incluso migrañas, acompañadas de insomnio. El siguiente estado que se padecía era irritabilidad, acompañada de insomnio, adicción al juego y, en muchos casos, sangrado de nariz. Finalmente, los afectados sufrían náuseas y vómitos, y una depresión muy fuerte (algo impropio en niños de esa edad). Era esa pérdida de apego a la vida y ese malestar lo que llevó a muchos niños al suicidio. Se informó a Game Freak de los supuestos efectos producidos por esa música, y corrigieron la melodía en las siguientes versiones del juego incluídas las versiones (Rojo y Azul de Europa y EE.UU) que todos conocemos. Nuestra melodía es muy parecida, al parecer sólo carece de un supuesto "murmullo" que causa melodías bitonales en la canción original, incluyendo los tonos que nosotros ya no podemos escuchar debido a la edad.
John Titor es un nombre de usuario muy popular en los foros de Internet durante los años 2000 y 2001, supuestamente ligado con un viajero del tiempo que venía del año 2036. A través de sus mensajes, John Titor realizó un sinnúmero de predicciones sobre el futuro cercano, iniciados por una Guerra Civil en Estados Unidos en 2004. En su visión del futuro, EE.UU se había dividido en cinco territorios, el ambiente y la infraestructura del país habían sido destruidos por un ataque nuclear, y las otras potencias mundial habían sido borradas.
El primer mensaje apareció el 2 de noviembre de 2000, en los foros de discusión del Time Travel Institute. En este mensaje, el usuario TimeTravel_0 dio la descripción de las seis partes que una máquina del tiempo debia tener para funcionar correctamente. Al poco tiempo, este usuario publicó que se trataba de un viajero temporal. En su visión, el descubrimiento que haría posible la tecnología para desplazarse en el tiempo ocurriría en 2001, “cuando el CERN haga que sus edificios entren en línea”. Al mudarse a los foros de Art Bell, el usuario se cambió el seudónimo por John Titor.
Según su historia, John Titor era un soldado estadounidense de 2036, a quien se le había asignado la misión de volver a 1975 para conseguir un ordenador IBM 5100, para editar algunos programas de computadora antiguos con problemas de código de error “timeout” UNIX 2038.. Titor buscaba esta computadora en específico porque su abuelo paterno fue parte del equipo que la desarrolló. El viajero del tiempo había hecho una escala en el 2000 para recoger algunas fotografías perdidas y visitar a su familia; así como alertar a la población sobre la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y de la inminente guerra.
Aunque prácticamente ninguna de las profecías de John Titor se ha cumplido (hasta donde yo sé, no se desató una guerra civil en Estados Unidos), existen organizaciones que defienden la veracidad de sus relatos. Por ejemplo, Titor comentó que “como resultado de tantos conflictos, no habrían olimpiadas oficiales después del 2004.” Aunque los Juegos Olímpicos en China refutan este punto, sus defensores apuntan que las irregularidades en el evento — los fuegos artificiales en la ceremonia de apertura, por ejemplo —- sugieren que la justa olímpica fue un montaje.
El pueblo de Ochate es un pueblo abandonado y en ruinas. Ochate u Oñate significa según los estudiosos del tema “La puerta de Gog” (un personaje biblíco del Apocalipsis de San Juan). Del pueblo tan solo la Torre de la Iglesia de San Miguel y una casa se mantienen en pie.
Se conservan en los alrededores las ruinas de un antiguo templo en una zona alta cercana, es “la Ermita de Burgondo”. El pueblo de Oñate, su ermita y sus alrededores como una necrópolis medieval con tumbas excavadas en la roca son fuente de atención de curiosos, aficionados a temas paranormales e investigadores.
Una mañana de invierno una de las azafatas del avión que hacía cualquier ruta de vuelo se dirigía por el pasillo del avión hacia la cabina de mando después de atender a los pasajeros. Entonces se acercó a uno de los pilotos y le informó de que la cabina de descanso estaba libre. Entonces el hombre se levantó y se marchó a dormir un rato. Cuando el piloto entró en la pequeña cabina estaba totalmente oscura, pero al apoyar una mano en una de las literas notó un bulto. Había alguien durmiendo, pero la azafata le había comunicado que la pequeña cabina estaba vacía. Alumbró con una linterna de bolsillo hacia la cama y observó con sorpresa que había una niña de unos cinco años tumbada en la litera . La arropó con la manta y sin hacer mucho ruido salió de la habitación y cerró la puerta.
Al momento fue a buscar a la azafata y le contó lo que había sucedido. Ésta, le dijo que era imposible porque no iban niños en ese vuelo. El piloto no se lo podía creer, el había tocado con sus propias manos el cuerpo de la pequeña.¡¡ Incluso notó su respiración mientras dormía!!
Entonces la azafata con cara de preocupación le dijo – ¿Ve usted esa pareja de allí al fondo? ¿ La ve?- repetía, dirigiéndose con la cabeza hacia una joven pareja con los rostros pálidos y demacrados.
Sí, sí, por supuesto que los veo… afirmó el piloto.
¿ Pero qué tienen que ver ellos en la historia? Preguntó con cara de intriga
Se dirigen al entierro de su hija, ella va abajo en un ataúd, junto con el resto de mercancías…contestó ella.
El piloto se quedó pálido al escuchar la noticia y salió corriendo a la cabina donde vio a la niña. Allí no había nadie. Se acercó al baño a refrescarse la cara y al mirarse al espejo se dio cuenta de que había escrito algo con un pequeño dedo, decía:
En el pueblo de Tecate, ubicado al final de la Rumorosa, se cuenta que en tiempos de la Revolución Mexicana, alrededor de 1910, vivía un matrimonio de personas muy pacíficas y trabajadoras. Eran una pareja sin hijos. El señor se encargaba del cultivo de las tierras y su esposa se encargaba del cuidado de la casa.
En aquella época no había mucha gente en los alrededores y los caminos eran simples brechas secas marcadas sobre el árido paisaje, vetas polvorientas por las que a veces pasaban los caballos levantando polvaredas con su andar.
Un día aparecieron unos hombres que llevaban varias horas caminando bajo el sol ardiente. Extenuados y sedientos de tanto andar bajo el calor, vieron que el señor que trabajaba en sus cultivos era la única persona que tenían cerca y, en consecuencia, se le acercaron.
— ¡buenas tardes! —saludaron.
— ¡buenas tardes! —Respondió el señor, dejando su labor y ventilándose con el sombrero—. ¿Cómo así por acá? Muy poca gente viene por aquí.
—El deseo de encontrar buena fortuna nos trae —respondió uno de los hombres.
—Vamos a Tijuana, acabamos de cruzar la Rumorosa —dijo el otro.
—Pues aún les queda mucho camino, Tijuana está bien lejos.
—Sí, y eso que con lo que hemos andado ya nos morimos de sed, ¿no tendrá un poco de agua que nos regale? —preguntó uno de los extraños.
— ¡Chingallos, me acabo de tomar el último trago! Pero ándale, no se preocupen que mi casa está cerca y tengo un pozo. A menos que tengan prisa. —respondió el campesino
— ¿Prisa? Prisa pero por beber agua, compadre —dijo uno de los hombres y luego todos siguieron al señor para saciar su sed.
El hombre, que casi nunca veía a alguien pasar por el lugar, se emocionaba cada vez que venían visitantes e intentaba aprovechar la ocasión para enterarse de chismes y noticias. Se apresuró entonces por levantar sus aparejos y luego condujo a los hombres hasta su casa. Allí su esposa los recibió y ellos la saludaron quitándose el sombrero.
Una vez hubieron entrado, los hombres bebieron toda el agua que pudieron, comieron como náufragos y conversaron larga y amenamente. Entretanto, la tarde ya estaba por irse y el atardecer, en su avance, iba incendiando el cielo para después dar paso a los coyotes con sus aullidos de veneración ante el ascenso de la Luna. Los hombres sin embargo no dieron muestras de marcharse, de hecho se veía que querían prolongar las conversaciones con el ánimo de quedarse. Viendo eso, el hombre y su esposa les hicieron un catre con ramas de paja para que puedan dormir.
Pasadas las horas un grito rasgó el silencio de la madrugada, un grito que a lo lejos retumbaba como delatando la proximidad de la muerte en las inmediaciones…
Nadie supo nunca qué ocurrió. Se cuenta no obstante que los extraños pertenecían a una banda de sangrientos delincuentes, de hombres deshumanizados que disfrutaban con el sufrimiento de todas aquellas víctimas que les oponían un mínimo de resistencia. Cuentan pues que intentaron robarle y que el hombre intentó presentar resistencia, quizá más de la cuenta porque la crueldad con que lo liquidaron aún se recuerda entre los habitantes de la zona: lo amarraron con cadenas, le quitaron los ojos, lo echaron al pozo y luego arrojaron piedras al pozo para cubrir su cuerpo ahogado. De su esposa y de los asaltantes nunca se supo nada.
Tal es al menos la versión que se tiene sobre su muerte, versión de la que muchos no dudan, sobre todo quienes cuentan que hay noches en que cerca del pozo se oyen ruidos de cadenas, gemidos de llanto e incluso escalofriantes alaridos de desesperación. Dicen que pena en busca de su esposa desaparecida y de los malditos que la asesinaron, dicen que por las mañanas se pueden ver con claridad las huellas de sus pies encadenados, que a veces se escucha como si lanzaran piedras al agua del pozo a pesar de que no hay nadie cerca que las lance…Incluso, hay quienes aseguran que, cuando han pasado cerca del pozo en la madrugada, han escuchado burbujas, tal y como si alguien o algo en el interior del agua las estuviera produciendo. Los pocos que se han atrevido a mirar cuentan haber visto un rostro grande, de un espectral azul blanquecino, gritando con los ojos inundados de angustia; y ascendiendo, ascendiendo como para querer contactar con el asustado visitante…
Cuenta la leyenda que hace muchos años el conserje del colegio San Blas en una revisión rutinaria de las instalaciones de la escuela, encontró el cadáver de la señora de la limpieza tirado en el baño en un gran charco de sangre. Tenía la ropa llena de rasgaduras y heridas y le faltaban trozos en la cara como si hubieran sido arrancados a mordiscos. Aterrado, llamó a la Policía y los policías se llevaron el cadáver, al parecer había muerto tras varias horas de crueles torturas. Nunca se descubrió al culpable y la memoria de lo sucedido fue pasando de generación en generación de estudiantes, que contaban la historia entre burlas y sin darle la mayor importancia. Actualmente se dice que, si te encierras a solas en el baño, puedes sentir como la mujer toca la puerta… Si cometes el error de abrirle, su espíritu atormentado entrará y te torturará del mismo modo que lo hicieron con ella.
Todo comenzó en Tetbury, una pequeña localidad de cierta campiña inglesa situada a unos cuarenta minutos de Oxford. Se dice que allí, hace muchos años, vivía una chica de deslumbrante belleza llamada Mary Ann Sawford. Sus cabellos eran largos, ondulados y de un dorado semejante al oro, su cuerpo era todo un monumento y su rostro tenía facciones tan bellas y finas que parecía el rostro de un ángel. Por todo ello Mary Ann estaba acostumbrada a ser el centro de atención, un imán que por donde iba monopolizaba las miradas masculinas y que, con una sola mirada de sus ojos azul-zafiro, era capaz de hacer que cualquier chico del pueblo caiga rendido a sus pies.
Pero su apariencia era sólo el bello envoltorio de un alma insensible y algo cruel. Detrás de su rostro angelical latían una soberbia y una arrogancia sin límites pues Mary, cegada por la vanidad y la superficialidad, creía que por ser tan hermosa era superior a los demás, mirando casí siempre con desdén a las otras personas, particularmente a aquellas que no habían tenido la suerte de ser tocadas por la belleza. Fue así que aquella detestable actitud de Mary consiguió que, con el tiempo, la envidia que las chicas del pueblo le tenían acabase por transformarse en una peligrosa combinación de celos y odio.
En su crueldad, Mary Ann encontraba un gran deleite en amargarle la vida a una chica jorobada de nombre Elizabeth: la trataba con apodos, le lanzaba bromas denigrantes, la dibujaba, entre otras cosas…Y todo eso durante años. Un día cruzó los límites y humilló fuertemente a Elizabeth delante de Robert, el chico que Elizabeth amaba. Esa noche Elizabeth lloró y juró que ya había sufrido demasiadas humillaciones y que era hora de hacer justicia y vengarse de Mary Ann. Quería hacerle algo horrible sin importar las consecuencias, algo que le haga pagar por haber adoptado por tanto tiempo la actitud aborrecible de la niña mimada en la que se había convertido…
Tres días más tarde Elizabeth fue arrestada después de lanzar una sartén de aceite hirviendo al rostro de Mary. Mary Ann sobrevivió, incluso conservó la vista…pero el precio fue muy alto, tan alto que ella habría preferido morir: su rostro angelical quedó tan desfigurado por la severidad de las quemaduras que parecía el de un monstruo infernal, su pecho y su cuello habían quedado en un estado lamentable y había perdido una buena parte de su dorada cabellera.
Dicen que la primera vez que vio su nuevo aspecto estuvo toda la noche gritando, y que entró en una crisis nerviosa tan terrible que sus alaridos estuvieron resonando por gran parte de Tetbury hasta casi entrada la mañana. Jamás volvió a ser la misma: se había transformado en un ser traumatizado y atormentado.
Pasaba todo el tiempo encerrada en su casa, no permitía visitas. Cubrió con viejas sábanas todos sus espejos para así evitar el suplicio de mirar su horrendo aspecto. Pasaba horas enteras peinándose el poco pelo que le quedaba mientras se repetía una y otra vez que era la chica más bella del pueblo. Cuentan que si pasabas cerca de su casa podías casi siempre oírla sollozar, incluso dicen que a veces por las noches se ponía a gritar como loca. Con el tiempo fue enloqueciendo cada vez más, aunque no permaneció mucho tiempo mas entre los vivos, ya que después de que perdiera su belleza: un día, incapaz de seguir aguantando su suplicio, Mary destapó uno de sus espejos y, al ver su monstruosa imagen, comenzó a gritar, rompió el espejo y luego se cortó las venas con uno de los pedazos del afilado cristal…
Pasados unos días se encontró su cuerpo desangrado encima de los pedazos del espejo. Cuentan que nadie acudió a su funeral, el odio y envidia que había despertado en vida la habían dejado sola en sus últimos momentos.
Con el paso de los años empezaron a nacer extraños rumores en Tetbury: se decía que el espíritu de Mary Ann estaba penando y que hasta se podía invocar. Todo lo que había que hacer era estar solo en tu casa de noche, escribir el nombre de Mary Ann en un espejo y luego acostarte. Supuestamente, a la mañana siguiente encontrarías el espejo roto y verías que tu reflejo ha desaparecido para siempre, y en su lugar aparecerá el rostro quemado de Mary Ann en cada espejo a tu alrededor, el espíritu te estará vigilándo desde el más allá mientras se peina su raída melena…
En un comienzo creerás que se trata de alucinaciones pero luego la verás cada vez más: en el cristal de la ducha, en el vidrio de la ventana, en la pantalla del ordenador, en tus sueños… Mas solo tú podrás ver el rostro aterrador de Mary Ann, nadie más lo verá y si lo cuentas los demás pensarán que estás loco y al final tarde o temprano acabarás tan trastornado como la propia Mary Ann…
Seguirás viéndola hasta que un día te hartes y rompas uno de los malditos espejos en que Mary Ann te observa peinándose. Pero cuidado: el día que hagas eso, ten por seguro que morirás, ya que Mary Ann enfurecerá y mientras duermes poseerá tu cuerpo y te obligará a suicidarte cortándote las venas con los afilados restos del espejo igual que ella se quitó la vida abandonando su sufrimiento en este mundo…
Se dice que existe un sitio llamado www.blindmaiden.com (Blind Maiden significa Doncella Ciega), un sitio en el que sólo puedes ingresar si cumples con los siguientes requisitos: 1) debes estar completamente solo, 2) deben ser las doce de la noche en punto y no debe haber luna, y 3) las luces de tu casa deben estar apagadas. Según he averiguado existirían también otros requisitos adicionales que no todos han oído de la leyenda conocen: 4) no deben haber artículos religiosos (crucifijos, estatuillas, rosarios) cerca, 5) debe ser un jueves 23, sea del mes que sea., 6) otras personas dicen que el sitio no es www.blindmaiden.com sinowww.blaindmadelaine.com
Quienes han entrado cuentan que lo que primero aparece es un enorme flujo de imágenes perturbadoras, imágenes que en algunos casos son tan horrendas y fuera de lo habitual que, según afirman los testigos, es imposible describirlas con palabras. Pero lo más preocupante (aunque no sea lo visualmente más insoportable) es el archivo de víctimas: una serie de personas sin ojos que aparecen arrastrándose en catacumbas, en cámaras de torturas, incluso en lugares llenos de sombras que se cruzan fugazmente y emiten espantosos alaridos…
Dicen que después de aquello surge una esta pregunta: “¿Te gustaría participar en una experiencia de horror absoluto?”. Si osas acceder observarás atónito y congelado por el espanto como una macabra silueta se mueve por tu propia casa: primero en los lugares más distantes de aquel en el que estás; luego, progresivamente, irás viendo como el espectro se acerca hacia tu habitación. Una vez que entre estarás perdido pues te verás a ti mismo de espaldas en el monitor e irás sintiendo cada vez más la cercanía de aquel espíritu maldito hasta que la situación se vuelva insoportable y tú gires para ver qué hay detrás de ti…Será entonces el final de tu vida aunque en un principio no la parezca ya que lo que primero verás será el fantasma de una hermosa mujer ciega; mas luego, cuando se te acerque lo suficiente, su rostro se transformará de forma espantosa: su mandíbula se alargará y mostrará hileras de filosos colmillos ensangrentados, sus ojos primeramente blanquecinos se transformarán en dos fosas vacías y oscuras, su nariz respingada desaparecerá para dejar su lugar a dos pequeños hoyos; y sus manos se llenarán de largas garras e irán directo hacia ti para arrancarte los ojos, para condenarte a ser otro ciego atormentado en el archivo de víctimas, otro curioso que murió sin dejar más rastro que su imagen en el escurridizo registro digital de los asesinados por la Dama Ciega.
Hasta hace algunos años existía, a corta distancia de lo que hoy es el centro de la ciudad, una estrecha callejuela conocida con el nombre de Callejón del Diablo.
La citada vía, consistía en un pasadizo sombrío bordeado de árboles frondosos y atravesaba un paraje solitario en el que, a modo de vivienda, se descubría una casucha paupérrima habitada por un tísico.
Ya sea por el enfermo, por el nombre del callejón o quizá por su lobreguez, el hecho es que poca gente se aventuraba de día por esa ruta; y quien la utilizaba, procuraba salvar su recorrido apresuradamente.
Naturalmente, de noche únicamente los temerarios se atrevían a cruzar la tal callejuela; teniendo para ello que valerse de todos sus sentidos, pues después del ocaso reinaba allí una profunda oscuridad.
En cierta ocasión, uno de aquellos bravos que son capaces de tragarse el propio diablo volvía a casa, luego de una sabrosa plática con sus compañeros de la ritual tertulia nocturna. Se internó en el callejón y, hallándose casi a mitad del camino, acertó a vislumbrar una figura que se apoyaba en el tronco de uno de los árboles mencionados. Tuvo un ligero sobresalto, pero inmediatamente se recuperó y mustió para sus adentros: -¿Con que forajidos a mí, eh? ¡Ahora verás!-. Y empuñando las manos, se dirigió resueltamente hacia el sujeto. Ya se encontraba a unos metros del individuo cuando, de pronto, se iluminó la escena y surgió ante los ojos del valiente un ser horrendo que reía malignamente.
El noctámbulo sintió que la tierra se hundía bajo sus plantas; pero, acicateado por su instinto de conservación, en lugar de desmayarse se puso pies en polvorosa, logrando así evadirse de una segura desgracia.
La noticia de que el callejón de marras se aparecía el demonio cundió entre la población y, a consecuencia del incidente ocurrido al trasnochador de la historia, se propaló que otras personas ya habían sido asustadas por el monstruoso espectro. Y, si regularmente el callejón era escasamente transitado en las noches, al comprobarse que Lucifer se había establecido en él, ya nadie osaba ni por equivocación usar este camino después de ocultarse el sol.
Y, como sucede siempre que se trata de las calamidades públicas, alguien ducho en cuestiones diabólicas aconsejó que, para evitar que el diablo comenzara a incursionar fuera de su reducto y se abatiese sobre la comunidad quién sabe con qué malditos fines, se depositaran diariamente bajo el árbol infernal algunas ofrendas, de preferencia joyas y monedas de oro. Y así se hizo.
Lo curioso del caso es que los supersticiosos que todas las mañanas iban a dejar obsequios a Satán, observaban que los del día anterior se habían esfumado, lo que les afirmaba en su convicción de que el diablo se complacía con los regalos que el pueblo le brindaba.
Pero el misterio llegó a oídos de dos fornidos pescadores, que ya se las habían visto en sus correrías marinas hasta con basiliscos, de manera que estaban curados de espanto. Y dialogaron así los lobos de mar: -¿Qué te parece lo del diablo de San Martín?
-A mi me parece que hay gato encerrado, y que el diablo ése tiene costumbres de ratero. Y tengo para mí que, como buenos hijos de Dios, si hay algo que no debemos permitir es el robo a sus ovejas, aunque el ladrón sea el mismo Belcebú
-¿Crees que podamos hacer algo?-, preguntó el primero.
-Sospecho que sí-, contestó filosóficamente el interpelado.
Esa vez, al filo de la medianoche, dos siluetas penetraron resueltamente en el pavoroso callejón. Y, como es de rigor, el presunto diablo esperaba pacientemente apoyado en su árbol para infundir el terror del más allá al desprevenido transeúnte que se arriesgase a ingresar en aquellos dominios del infierno.
Ya estaba el padre de las tinieblas listo para encender su cartucho de azufre y mostrarse a los que se aproximaban cuando súbitamente, a la luz de una antorcha nacida de la nada, vio emerger la imagen peluda, armada de negros cuernos y larga cola, del auténtico Satanás.
No se reponía todavía de la sorpresa cuando experimentó en las posaderas la mordedura de un fuego que le quemaba las entrañas, y que no era más que un tizón al rojo vivo que diestramente acababa de aplicarle en esa región uno de los pescadores; pues ya supondrá el lector que los pescadores eran los autores del contraataque diabluno.
Presa de un pánico indescriptible, el cavernícola sólo atinó a decir: -¡Jesús, el diablo quiere llevarme!-; y, profiriendo aullidos demoníacos, emprendió velocísima carrera, comparados con la cual los récords olímpicos no son sino juegos de niños.
A la noche siguiente, los pescadores se apostaron en el callejón, y, aunque montaron guardia hasta el alba, el diablo no apareció por ningún lado.
Sin embargo, al poco tiempo de la vergonzosa retirada del adversario, se averiguó que un prominente personaje de la localidad se debatía entre la vida y la muerte a causa de una extraña y repentina enfermedad que, en forma de llagas, se le manifestó en los glúteos, aparentemente producidas por quemaduras profundas.
El individuo sanó porque, según opinión del vulgo, se arrepintió de sus culpas y donó a una institución para pobres un lote de joyas, entre las cuales muchos creyeron reconocer las que ofrecieron al diablo junto al árbol.
Así fue ahuyentado el Ángel Malo de su madriguera de San Martín. Y solamente quedó como recuerdo de los sucesos acaecidos el sugestivo nombre de Callejón del Diablo con que se designó durante largos años al siniestro recoveco antes de que, con el avance de la urbanización, desapareciera definitivamente de la red de vías pintorescas de la ciudad.
New York, Estados Unidos, un jovén de 13 años llamado Mark, vivía feliz, era afortunado, y todo eso, Mark tenía su cuarto lleno de sus fotos, para recórdarse lo lindo que era... Un día, su hermano menor Jake (De 11 años) sintió celos hacía Mark, y decidió lo peor: Torturarlo y matarlo. Ideó todo desde un comienzo, y secuestró a Mark. Cuándo estaban en la guarida, por así decirlo, Jake comienza a torturar a su hermano, y, sabiéndo lo que estába logrando, agarro una cámara, y le saco una foto a su hermano, ensangrentado, y agonizante....Luego, decidió matarlo, y lo hizo. Jake, a escondidas, reveló la foto de Mark torturado, y la colgó en su cuarto. A la noche, Jake oye susurros que dicen: Muerto soy más lindo, aunqué no lo debíste hacer... Se levantó resaltado una noche, encendió la luz, y la foto de Mark torturado era diferente: Mark ahora lucía unos ojos rojos, y miraba enojadamente a su hermano, le seguía con la mirada... Jake, corriendo se fue al baño, meditó, abrío una puertilla, saco unas pastillas para calmarse, y en el espejo, con sangre vió:
Jake, Jake... Te estaré siguiendo a dónde vayas... Pegó un grito tán fuerte, y se fue a su cuarto. Ahora la foto de Mark lo miraba, pero con una sonrisa malévola... Jake, cómo estaba tan asustado, se fue a la segura... Agarró un cuchillo, se lo clavó en el pecho, pero antes, se cortó el rostro y se saco una foto. Ahí siguen, los dos hermanos, en un marco, mirando a todos...